INSTITUTO TECNOLÓGICO Y DE ESTUDIOS SUPERIORES DE OCCIDENTE
DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS SOCIOPOLITICOS Y JURIDICOS
FILOSOFÍA DEL DERECHO - AGOSTO - DICIEMBRE de 2000

LECCIÓN 7: EL BIEN Y LOS VALORES

I.- DEFINICIÓN Y CLASIFICACIÓN DEL BIEN

El ser humano confía en su propia percepción para decidir el grado de responsabilidad de sus actos y en su propia conciencia para juzgar el carácter bueno o malo, la bondad o la maldad de dichos actos. No hay en el mundo un tribunal de apelación más alto que el testimonio de la conciencia. Pero la moralidad subjetiva no es suficiente. Necesitamos tener un criterio objetivo.

Por eso surge la pregunta: ¿ Qué es lo bueno?, ¿puede establecerse un concepto objetivamente válido del valor bondad?... Muchos afirman que el bien es simplemente el bien, irreductible, inanalizable e indefinible. Pero, si no podemos definir el bien, ¿cómo lo conoceremos cuando se nos presente ? ¿Será acaso por una especie de intuición ?

Podemos recorrer un mejor camino acogiéndonos, aun sin pretender lograr una definición, a la descripción que hicieron los antiguos filósofos acerca del bien.

Aristóteles empieza su ETICA A NICOMACO con la declaración: " el bien es aquello que todas las cosas persiguen". Esto no nos define el bien, pero nos ayuda a reconocer la relación entre el bien y el fin (que define como "aquello por amor de lo cual una cosa es hecha"). Esto supone una visión "teleológica" de la realidad, es decir, nuestro mundo no es un mundo sin dirección, la naturaleza es su principio de dirección. Pero no imaginemos la naturaleza como una especie de conductor ya sea interno o externo al ser, ni algo distinto del ser que actúa, sino el ser mismo. La naturaleza no es otra cosa que lo que los antiguos llamaban la esencia de las cosas, el principio u origen de su actividad. La dirección supone no sólo una naturaleza, un principio motor para hacer que las cosas se muevan, sino también un objetivo hacia dónde moverse. Así, pues, naturaleza y fin son términos correlativos. La actividad natural es actividad teleológica.

Todo fin es un bien y todo bien es un fin. Un fin no se perseguiría a menos que fuera algo bueno para el que lo persigue y el bien, al ser perseguido, es el fin o propósito del afán de quien lo busca. Ninguna actividad es posible, como no sea para la consecución de algún fin, por amor de algún bien. Este es el principio de finalidad o teleología.

Sea lo que sea lo que se piensa de la teleología en el universo en general, nadie puede negar que los seres humanos actúan con miras a fines. Inclusive si alguien tratara de demostrar que no lo hacen, tendría esta demostración como su fin. El dejar de adaptar el individuo su conducta a fines racionales constituye el signo reconocido de trastorno mental. Por consiguiente, el solo supuesto de que hay algo como actos humanos racionales constituye el reconocimiento de que los seres humanos actúan con miras a fines.

Si todas las cosas, incluido el hombre, buscan un fin que es el bien, ¿ cómo puede un acto dejar de ser bueno, cómo puede la conducta humana equivocarse? Los filósofos antiguos hablaron de que "todo ser es bueno". Pero eso se refiere a la bondad ontológica o metafísica, no a la bondad en sentido ético. La metafísica considera el bien en su sentido más amplio y puede encontrar así, en alguna forma, bien en cada cosa; la ética, en cambio, considera el bien bajo el aspecto limitado de la conducta humana voluntaria y responsable, y encuentra a menudo este aspecto extrañamente alterado. Un asesino apunta su pistola y derriba a su víctima. Se trata de un buen tiro, pero de una acción mala. Desde el punto de vista de la ejecución puede ser admirable, pero en cuanto acto de conducta humana es condenable. Hay algún bien en todas las cosas, pero éste no es necesariamente el bien ético o moral.

Debido a que no todo es bueno para todos, corresponde al juicio humano decidir cuáles cosas son buenas para él. Los juicios humanos están sujetos a error y por consiguiente el individuo podrá tomar el bien aparente por el bien verdadero. A menos que una cosa parezca ser buena, no podríamos buscarla en absoluto, porque no podría constituir atractivo alguno para nuestros apetitos; pero podemos confundir fácilmente lo que es bueno para otra cosa con lo que es bueno para nosotros, o aquello que sería bueno para nosotros en otras circunstancias con lo que es bueno para nosotros aquí y ahora. Si algún bien menor hace imposible la consecución del bien absolutamente necesario, entonces este bien menor no es para nosotros el verdadero bien. El bien moral ha de ser siempre el verdadero bien.

Así pues, como vimos al hablar de qué es la filosofía, hay grados en cuanto a la bondad. Hay el bien en sí mismo, aquello que buscamos porque es bueno, pero hay también el bien que buscamos no por amor del mismo, sino como medio para otro bien: es deseable únicamente en cuanto conduce a otra cosa más deseable. Este es el bien útil o instrumental, y es bueno solamente en un sentido análogo, como lo son los utensilios o instrumentos.

Podemos buscar un bien por la satisfacción o el placer que procura, sin considerar si habrá de ser o no provechoso para nuestro ser en su conjunto; nos deleita ahora y podrá ser acaso inocuo, pero no ofrece garantía alguna de que no pueda perjudicarnos a la larga, e incapacitarnos para el bien mayor. Ese es el bien placentero, y es el que nos atrae de manera más viva.

En fin, podemos perseguir un bien porque contribuye a la perfección de nuestro ser en su conjunto, porque es adecuado al individuo como tal. Este es el bien apropiado, lo justo y honorable, lo noble y virtuoso, y es bueno en el sentido más pleno de la palabra. Es no sólo bueno para nosotros, como el término apropiado lo implica, sino también bueno en sí mismo, en cuanto valor independiente, aparte de sus efectos sobre los demás; desde este punto de vista se le designa como bien intrínseco.

El bien moral, además de poder ser también útil y placentero, es siempre y necesariamente el bien apropiado.

Este análisis de las clases del bien muestra que la conducta humana ha de estar dirigida siempre en algún sentido hacia el bien, pero que éste no siempre es el bien moral. El hacerlo bien moral, es el propósito de la vida y tal es nuestra responsabilidad.

II.- EL BIEN COMO DEBER SER

El bien, pues, es objeto de nuestro afán constante. No nacemos como poseedores del bien, sino como buscadores constantes de él. Nuestra existencia es un paso de la capacidad a la realización, de la potencia a la actualidad, de la perfectibilidad a la perfección. Nuestra vaciedad puede ser llenada, y todo aquello que satisface nuestro apetito es llamado bien. En esta forma, el bien se presenta a nosotros como un fin, como algo que debe ser alcanzado, algo que debe ser hecho.

Pero hay dos sentidos diferentes del deber ser, que el bien implica siempre. Decimos, por ejemplo, a un individuo que debería invertir su dinero en tal empresa, que ésta deberá procurarle un mayor beneficio que cualquiera que pueda esperar de alguna otra inversión, sin embargo, nadie considera este deber como una obligación estricta. TODO BIEN, EXCEPTO EL BIEN MORAL, ES OPTATIVO, en tanto que EL BIEN MORAL ES NECESARIO. No hay manera de substraerse a las exigencias de la moral, al imperativo de vivir una vida buena y de ser, así, una buena persona.

Este carácter obligatorio del bien moral es lo que se impone si consideramos a la ética principalmente en términos de deber. No es tanto la belleza del bien lo que nos invita sino la voz severa del deber que nos llama.

A menudo la elección se nos presenta entre un bien moral y alguna otra clase de bien, y esta otra clase parece ser, en ese momento, con mucho la más atractiva. Si consideramos el bien únicamente como objeto del deseo, como fin a perseguir, el bien aparente podrá llamarnos acaso con sonrisas seductoras, en tanto que el bien verdadero nos señalará gravemente el camino más arduo. Y es el caso que estamos obligados a seguir el bien verdadero y no el meramente aparente.

¿De qué clase es ese deber ser moral que nos manda con semejante autoridad?

a) NO se trata de una necesidad lógica o metafísica basada en la imposibilidad de pensar contradicciones o de conferirles existencia.

b) Tampoco se trata de una necesidad física, de un deber que nos empuje desde fuera destruyendo nuestra libertad.

c) Ni se trata tampoco de una necesidad biológica o psicológica, de una imposibilidad interna, incorporada a nuestra naturaleza y destructora asimismo de nuestra libertad de actuar en otra forma.

d) Es antes bien, una necesidad moral, la del deber ser, que nos guía hacia aquello que reconocemos constituir el uso apropiado de nuestra libertad. Es una libertad que es una necesidad y una necesidad que es una libertad.

La necesidad moral me afecta a mí, el sujeto actuante, pero proviene del objeto, de la clase de acto que yo, el sujeto, realizo. En su ser real, el acto es algo contingente que puede ser o no ser; pero en su ser ideal, en cuanto es presentado a mi razón y mi voluntad para deliberación y elección, asume una necesidad práctica que requiere decisión. La exigencia es absoluta.

El mal uso de mis capacidades artísticas, económicas, científicas y otras cualesquiera, es penalizado con el fracaso, no con la culpa, porque yo no tenía obligación alguna de realizar dichos esfuerzos y, por consiguiente, no tenía obligación alguna de llevarlos a buen fin. En cambio, no puedo dejar de ser hombre y de tener que triunfar absolutamente como tal. Si fracaso en ello, es culpa mía, porque el fracaso ha sido escogido deliberadamente. No resulto ser malo en determinado aspecto sino que soy un hombre malo (en sentido moral). Todo lo que hago expresa en alguna forma mi personalidad, pero el uso de mi libertad es el ejercicio real de mi personalidad única en cuanto constitutiva de mi ser más íntimo.

Tomemos el caso de un individuo al que se ofrece una gran cantidad de dinero por el acto de asesinar a su mejor amigo. Reduzcamos los peligros y subrayemos las ventajas lo más que podamos. Supongamos que el acto sea absolutamente seguro. Sin embargo no debería hacerse. ¿ Por qué no ?

(1) Eliminemos la sanción legal. Supongamos que el individuo está seguro no sólo de que no será detenido, sino que encuentra también alguna escapatoria en virtud de la cual ni siquiera vulnera ley civil existente alguna, de modo que no podrá ser perseguido por delito alguno.

Y sin embargo, se ve a sí mismo como asesino y no puede aprobar su acto.

(2) Eliminemos la sanción social. Puesto que nadie lo sabrá, no habrá de tener la desaprobación de nadie. Sin embargo, merece la desaprobación, aun si no la sufre.

(3) Eliminemos la sanción psicológica. Los sentimientos de depresión, disgusto y vergüenza, la incapacidad de comer o dormir a causa de las punzadas de remordimiento o de culpa, todo esto podrá molestarle a él, pero los demás serán inmunes a semejantes sentimientos, e inclusive en él podrán provenir acaso de otras causas. El elemento moral subsiste, con todo. Si en alguna forma los sentimientos de culpa pudieran eliminarse, de modo que ya no percibiera trastorno psicológico alguno por causa de su acto, aun así juzgaría el individuo su acto, con toda sinceridad como malo, y sabría que es culpable, a pesar de la ausencia de dichos sentimientos.

(4) Eliminemos la sanción religiosa. Si Dios no fuera a castigarlo y si estuviéramos seguros de que no iba a hacerlo, aun en esta hipótesis absurda, no debería el acto llevarse a cabo. El autor del mismo celebrará quizás escapar a dicha sanción, pero seguirá sabiendo que no merecía escapar. El acto es de tal naturaleza, que Dios debería condenarlo, y nos decepcionaría si no lo hiciera, Empezaríamos a poner en entredicho la justicia de Dios, de modo que Dios mismo ya no seguiría representando lo ideal. Esta es tal vez la indicación más clara del carácter absoluto del orden moral.

(5) Lo que subsiste es la sanción moral.. Es intrínseca al acto mismo, idéntica con la elección deliberada de la voluntad, con la relación entre el actor y su acto.

Al despreciar el bien moral me desprecio a mí mismo. Según que acepte o rechace el bien moral, subo o bajo en mi propio valor como hombre. El bien moral proporciona la escala con la que necesariamente me mido a mí mismo, con la que me juzgo inevitablemente a mí mismo. Este juicio no es meramente una opinión subjetiva, sino una apreciación objetiva de mi verdadero valor en el orden de las cosas. Este ascenso o descenso no es algo optativo; no me está permitido caer. No es una cuestión de si estoy o no interesado en mi propia mejora; no me está permitido no estar. No se trata de una necesidad disyuntiva: haz esto o acepta las consecuencias. Es simplemente: haz esto. No me está permitido exponerme a mí mismo a las consecuencias de no hacerlo. De hecho, cualesquiera que sean las consecuencias, han de juzgarse por este criterio moral, y las consecuencias últimas han de contener su propio valor moral.

Según que subrayemos el bien como fin o el bien como deber, tenemos dos variedades principales de ética, a saber:

- la ética teleológica y

- la ética deontológica.

No se trata de optar por una ética de los fines y consecuencias o por una ética de la ley y las obligaciones o, en una palabra, por una ética de la felicidad o por una ética del deber. "Es posible trascender semejante dicotomía y demostrar que estos aspectos no son opuestos sino complementarios; ¿No deberíamos hacer el bien por amor del bien, pura y simplemente porque es bueno, independientemente de a cuáles consecuencias pueda conducir o de cuál sea la autoridad que lo imponga como deber?

Esto puede aparecer a partir de un tercer enfoque relativamente moderno del bien, esto es, el enfoque axiológico o de la consideración del bien como valor.
 
 

III.- EL BIEN COMO VALOR
 
 

1.- VALOR EN GENERAL

El término valor o precio parece tener su origen en economía, pero ya mucho antes del advenimiento de la axiología como estudio formal se aplicó analógicamente a otros aspectos de la vida. No hay acuerdo en cuanto a una definición del valor, pero en la práctica, todos sabemos lo que es valor, y podemos empezar, pues, nuestro examen a este nivel del sentido común.

  Una cosa nos gusta en alguna forma, en tanto que otra no lo hace. Aquello que nos gusta podrá proveer una necesidad, satisfacer un deseo, despertar interés, estimular una emoción, provocar una respuesta, motivar un hecho o simplemente suscitar nuestra aprobación.

  La existencia de valores subjetivos - valoraciones o apreciaciones o juicios de valor, - es una cuestión de experiencia. Formulamos juicios de valor, tanto si estos juicios están justificados como si no; tanto si tienen algún contenido real como si no lo tienen. Algunos de estos juicios no son comparativos, y en ellos expresamos simplemente nuestra aprobación o nuestra desaprobación, en tanto que otros son comparativos y, ordenándolos apropiadamente, podemos construir una escala de valores. Una escala completa sería demasiado compleja para que alguien pudiera conseguirla, pero todos nosotros tenemos algunas preferencias constantes que representan puntos conocidos en nuestra escala.

  Para entender lo que son los valores, analicemos algunos ejemplos:

  (1) UNA MAQUINA: su valor reside en su utilidad. Lo útil es útil para algo. Decimos que una computadora es valiosa cuando funciona correctamente, cuando sirve para lo que está hecha. Valor = adecuación de la máquina con su finalidad.

(2) UN ALIMENTO tiene valor nutritivo cuando sus cualidades intrínsecas son aptas para ser digeridas por un aparato encargado de esa función. Valor = adecuación del alimento con el aparato digestivo)

(3) UNA PROPOSICIÓN es verdadera (es decir tiene el valor "verdad") cuando se adecua convenientemente con la realidad, o sea, cuando es fiel expresión de lo que realmente existe o no. Verdad es "decir de lo que es que es, y de lo que no es que no es"(Aristóteles)

(4) UNA OBRA DE ARTE tiene valores estéticos cuando cumple con los requisitos de ciertos cánones ya establecidos, es decir, cuando se relaciona convenientemente con los patrones de belleza dentro de cierto estilo.

  Estos cuatro ejemplos nos muestran que los valores están fundamentados en una relación. Siempre que se valora un objeto, se le está comparando con otro que sirve como medida o patrón básico (la utilidad, la nutrición, la verdad y la belleza estética).

  Según esto, podemos definir el valor de la siguiente forma: el valor es un ser en cuanto se relaciona adecuadamente con otro ser. Esta definición nos permitirá analizar luego las propiedades o características de los valores.

  Algunas características generales del valor aparecen inmediatamente:

    1. Los valores son bipolares, con un polo positivo y un polo negativo: agradable, molesto; fácil, difícil; fuerte, débil; rico, pobre; bello, feo; verdadero, falso; bueno, malo. El polo positivo es el preferido, en tanto que el polo negativo es mejor no llamarlo valor en absoluto, sino ausencia de valor.
En los valores negativos no se trata de una simple negación, sino de una privación. Por ejemplo, no es un valor negativo el que un niño no tenga raíces, tallo o frutos (eso en el niño no es una privación, no es algo que debería tener y no tiene) pero sí lo es si se trata de un árbol... Igualmente, si un niño de dos años no sabe leer, se trata de una negación, pero si un adulto no sabe leer se trata, hoy por hoy, de una privación.

El valor negativo no es algo real, es la ausencia de algo que debería existir y que, por algún motivo, no se da. TODO CUANTO EXISTE ES, POR EL MISMO HECHO, UN VALOR POSITIVO. EL MAL NO EXISTE, existen cosas no perfectas...

(2) Los valores no son homogéneos, sino de muchas clases, algunos totalmente extraños entre sí, y ésta es la razón de que la construcción completa de valores resulte tan difícil: hay demasiados cortes transversales.

 (3) Los valores transcienden los hechos, en el sentido de que nada resulta jamás tal como esperábamos; inclusive si algo lo hiciera, no haría más que demostrar que nuestras expectativas apuntaban demasiado bajo y que, en realidad queremos algo más.

 Los valores se dan de un modo perfecto sólo en su esencia; pero cuando se encarnan en los seres materiales, existen de un modo imperfecto.

La experiencia nos dice que la justicia, el amor, la fidelidad, la honradez, la bondad en general están siempre en un nivel inferior al ideal que les corresponde.

 Los valores no están encarnados con perfección; pero es el hombre el encargado de encarnarlos con su esfuerzo y su perseverancia. Los valores proporcionan grandes satisfacciones al hombre, pero antes hay que conquistarlos.

 (4) Los valores, aunque no totalmente realizables, exigen realización. Deberían existir, merecen ser, inclusive si no contamos con manera alguna de llevarlos a la existencia

Enfrente de las cosas, el hombre prefiere las que encierran un valor. En efecto, un objeto o una persona valiosa inmediatamente nos inclina hacia ella. EL HOMBRE TIENE UNA TENDENCIA NATURAL PARA DIRIGIRSE HACIA LO VALIOSO.. El valor es una especie de imán que polariza la energía humana.

Sin embargo, se dan casos excepcionales. Existe el fenómeno de la ceguera axiológica, es decir, la incapacidad para constatar por sí mismo cierto tipo de valores. La propia vocación profesional no es otra cosa sino la aptitud para realizar determinado tipo de valores, sin perjuicio del cultivo de los demás en la medida de las posibilidades y necesidades.

 (5) Los valores, pues, exigen cierta OBJETIVIDAD, que consiste en que los valores se dan en las cosas o personas (objetos) independientemente de que sean conocidos o no, por alguien en particular.

 Por lo tanto, no es lo mismo el valor que la valoración. El valor es objetivo, se da independientemente del conocimiento que de él se tenga. En cambio, la valoración es subjetiva, o sea, depende de las personas que juzgan. Sin embargo, hasta la misma valoración, para que sea valiosa, necesita ser objetiva, es decir, basarse efectivamente en los hechos reales que se están juzgando y no ser un producto arbitrario de las tendencias viciosas o circunstancias desfavorables del que juzga.

 2.- LA VALORACIÓN ETICA

a) INTRODUCCIÓN

La ética consiste en valorar, en ascender del plano de los hechos al plano de los derechos. La Ética no estudia tanto lo que es, como lo que debe ser.

 Pero, si vamos a valorar, bueno es que nos pongamos de acuerdo acerca de lo que es la valoración moral, de lo que es el valor moral.

Recibe el nombre de valoración moral el hecho de atribuir, adjudicar un valor a una acción humana determinada. La valoración es una reacción humana ante un hecho o un acontecimiento. En la valoración, la voluntad aprueba o repudia.

La valoración no tiene carácter abstracto; sus elementos - sujeto que valora, objeto de la valoración, resultado de la valoración o juicio de valor - son todos concretos, históricos y temporales. No debe, pues, olvidarse el origen humano y concreto de la valoración. "Valorizar, valorar, valuar, estimar, es una operación psíquica en cuyo fondo están el amor, el apetito, la necesidad...Los valores y las estimaciones varían con el individuo, con la familia, con la sociedad, con la nación, con la época."

Es un hecho indiscutible el carácter histórico de la valoración. La historia muestra los cambios que ha sufrido la conciencia moral; cada pueblo, cada época propone una escala de valores acorde con su circunstancia. Pero si hemos de rechazar una ética dogmática, - que soslaye la historicidad de la valoración - también debemos apartarnos de una ética totalmente relativista - que no reconozca ningún valor humano universal.

  b) LOS VALORES MORALES  El valor moral, igual que el resto de los valores, se expresa ciertamente por una relación. Es una cualidad contenida en el hombre y en su conducta, y que se relaciona adecuadamente con otro objeto, el cual se toma como punto de referencia. Y ¿ Cuál es ese ente que puede servir como patrón para valorar la conducta del hombre? Indudablemente, la naturaleza humana. Una persona actúa bien cuando actúa conforme a las exigencias de su misma naturaleza humana. Un acto es bueno cuando está de acuerdo con la naturaleza de quien lo ejecuta.

 Por tanto, podemos definir el valor moral (en su aspecto material o contenido) como "la adecuación entre un acto y las exigencias de la naturaleza racional y libre del que lo ejecuta". Un acto humano es moralmente bueno cuando es congruente con la naturaleza humana, porque ese acto está dictado por la recta razón y, por tanto, participa del valor que ella significa.

Cuando nos hacemos preguntas como ¿ Es justa o injusta la pena capital? ¿Es bueno o malo tener relaciones sexuales antes del matrimonio ? ¿Es bueno o malo que a alguien le guste el poder?, las respuestas que demos estarán siempre unidas a los valores. Algunos dirán, por ejemplo, que la pena capital es justa porque es un castigo adecuado para crímenes como el asesinato y la traición. Otros, en cambio, afirmarán con igual seguridad que ningún gobierno tiene el derecho de quitar la vida a las personas.

Los valores representan convicciones básicas de que un modo de conducta o estado final de existencia es preferible, desde el punto de vista personal o social a un modo contrario o inverso de comportamiento o estado final de existencia.

Los valores incluyen un elemento de juicio, pues contienen las ideas del individuo sobre lo que es correcto, bueno o deseable y lo que no. Tienen tanto atributos de contenido como de intensidad. Los primeros indican que un modo de conducta o estado final de existencia es IMPORTANTE. Los segundos especifican su GRADO DE IMPORTANCIA.

Cuando clasificamos los valores de un individuo en función de su intensidad, obtenemos el SISTEMA DE VALORES de esa persona. Todos poseemos una jerarquía de valores que constituye nuestro sistema de valores. Este se identifica por la importancia relativa que atribuimos a cosas como libertad, placer, respeto de sí mismo, honestidad, obediencia, igualdad, etc.

C).- JERARQUÍA DE VALORES

 Otra característica básica de los valores es su jerarquía. Siendo el hombre el punto de referencia, los valores se ordenarán por su capacidad para perfeccionar al hombre. Un valor será tanto más importante cuanto más perfeccione al hombre en un estrato cada vez más íntimamente humano.

Según esto, podemos clasificar los valores en cuatro categorías:

    1. VALORES INFRAHUMANOS: Son valores que perfeccionan al hombre en sus estratos inferiores, en lo que tiene en común con los otros seres, como los animales, por ejemplo. Aquí se encuentran valores como el placer, la fuerza, la agilidad, la salud, etc. Una discusión muy grande en la ética ha sido acerca del placer sensible. Mientras algunos lo rechazan como malo o pecaminoso (puritanismo), otros los exaltan como el centro de todos los valores (hedonismo). La verdad, como en tantos otros casos, se encuentra en el justo medio: el placer sensible es un valor, pero ocupa una categoría inferior dentro de toda la escala de valores.
    2. VALORES HUMANOS INFRAMORALES: Aquí se colocan todos los valores humanos, es decir, aquéllos que son exclusivos del hombre, que perfeccionan los estratos que sólo posee un ser humano, tales como, por ejemplo, los siguientes:
    1. VALORES ECONÓMICOS: como la riqueza, el éxito y todo lo que expansione la propia personalidad.
    2. VALORES NOÉTICOS (es decir, referentes al conocimiento),tales como la verdad, la inteligencia, la ciencia.
    3. VALORES ESTÉTICOS: como la belleza, la gracia, el arte, el buen gusto, etc.
    4. VALORES SOCIALES, como la cooperación, la prosperidad, el poder de la nación, el prestigio, la autoridad, etc.
    1. VALORES MORALES: Por ejemplo, las virtudes: prudencia, justicia, fortaleza y templanza.
    1. Porque dependen exclusivamente del libre albedrío: es decir, se obtienen a base de mérito, por el funcionamiento del hombre en cuanto hombre.
    2. Porque perfeccionan al hombre de tal modo que lo hacen más humano, más persona.
    1. VALORES RELIGIOSOS:
Son valores como la santidad, la amistad divina (gracia), la caridad y, en general las virtudes teologales (fe, esperanza y caridad). Estos valores perfeccionan al hombre de un modo superior, sobrenatural... Su estudio corresponde más bien a la teología que a la ética.   ADVERTENCIAS:
    1. Existen muchas jerarquizaciones de los valores, según las diversas escuelas y autores. La mayoría de ellas coincide en lo esencial. Por ejemplo, Max Scheler propone esta jerarquía:
    1. Valores de lo agradable y lo desagradable
    2. Valores de lo noble y de lo vulgar
    3. Valores espirituales
    4. Valores de lo santo
    1. Cada uno de nosotros tiene una propia jerarquía que le proporciona una más o menos eficaz orientación de la vida. La psicología ha desarrollado diversos tests para que descubramos nuestra propia jerarquía de valores.
    2. Nuestros valores determinan el mérito de las cosas. También influyen en la selección y formulación de los hechos. No hay ninguna observación totalmente exenta de valores. Cuando empezamos a examinar nuestros valores, también acrecentamos nuestra aptitud para analizar la profundidad de nuestras observaciones. Al mismo tiempo, podemos trazar una distinción entre el interrogante informacional sobre lo que ha sucedido y el interrogante valorativo sobre lo que aquello significa. Las personas suelen concordar acerca de los hechos y disentir sobre su significado porque se basan en diferentes valores para sopesarlos.
    3. La vida de una organización está saturada de valores. Al desarrollar una escala salarial, por ejemplo, debemos conocer tanto el valor de los diversos aspectos de diferentes tareas como los criterios para establecer las retribuciones. Para lo primero tenemos que diferenciar las tareas basándonos en el grado de responsabilidad, nivel de aptitud, nivel educativo, oportunidades de capacitación, etc. Estos factores constituyen algunos valores de la organización. También determinan qué hechos buscará la gente y de cuáles prescindirá. Los diferentes factores nos permiten comparar y contrastar las distintas tareas, pero no establecer la valía del trabajo.. Algunos pensarán que los salarios deben basarse en la equidad interna. Otros dirán que tiene que determinarlos el mercado. En los dos casos hay implícita una norma para determinar qué hacer: un juicio de valor. La categoría de los juicios de valor puede referirse a una variedad de normas que aplicamos al tomar decisiones: valores como la integridad y la riqueza, principios éticos o normas morales como el del mayor bien para el mayor número de personas y las diferentes formas de la justicia.
d) CARACTERÍSTICAS DE LOS VALORES MORALES
    1. El valor moral sólo puede existir en un ser libre, y en sus actos voluntarios o humanos. Queriendo el bien moral, el individuo se hace bueno. Esto no tiene lugar accidentalmente. No importa que el acto tenga éxito o no. Es llevado a cabo inteligentemente, en el sentido de que el agente sabe lo que está haciendo y quiere hacerlo, sin que esto necesite estar dispuesto y ser ejecutado en forma brillante.
    2. El valor moral es universal, en el sentido de que lo que es válido para uno es válido todos en las mismas condiciones. La razón está en que muestra el valor del individuo como hombre. Inclusive si nadie pudiera reproducir las circunstancias del individuo, todo el mundo aprobaría su acción como la cosa apropiada en aquel caso, tanto si tenían la fuerza como si no la tenían de hacerlo ellos mismos.
    3. El valor moral se justifica a sí mismo. Así parece, al menos. Sospechamos que toda justificación ulterior del valor moral resultará formar parte del orden moral mismo y no constituir alguna razón extrínseca cualquiera. Inclusive la verdad ha de perseguirse moralmente aunque sea verdad sobre la moral.
    4. El valor moral tiene una precedencia sobre los demás valores. El valor moral sólo puede compararse con otro valor moral. Si un valor moral está en conflicto con otro tipo de valor, éste otro ha de adoptar un lugar subordinado. Consideramos que el individuo ha de ser simplemente sincero consigo mismo como hombre, independientemente de todo lo que pueda perder en este esfuerzo.
    5. El valor moral implica obligación. El hombre podrá descuidar todos los otros valores y le llamaremos loco, estúpido, necio, rudo, negligente y muchas otras cosas más, pero podremos conservar, con todo, para él, un respeto como hombre. Pero no así, en cambio, si pierde su integridad moral.
3.- EL IDEAL MORAL

Todos nosotros nos formamos para nosotros mismos un ideal de la conducta humana y un ideal del carácter humano. No se trata, en realidad, de dos ideales, porque la conducta del individuo es su vida. Unicamente la buena conducta puede hacer a un hombre bueno. Y el individuo es llamado bueno porque sus actos pasados muestran que es la clase de hombre de quien se esperan actos buenos.

Nos resulta imposible no formar semejante ideal, puesto que éste está implícito en todo juicio moral y nosotros formulamos juicios morales.

La palabra ideal no debe entenderse aquí como alguna fantasía romántica, como un caballero en una armadura deslumbrante, una especie de supermán con poderes sobrenaturales, o sea la clase de individuo que no podría darse en la vida real. El ideal del que nos servimos en el juicio moral no es un ideal imaginario o un ideal estético, sino un ideal moral. Sin duda, nadie llega a vivir jamás por completo de acuerdo con el mismo, pero éste significa, con todo, el ideal conforme al cual podría vivir, porque debería hacerlo. El ideal en cuanto ideal no existe en la realidad, pero tampoco es subjetivo en el sentido de ser arbitrario. Está construido tomando las diversas clases de actos que la experiencia muestra que realizamos como hombres, despojando de ellos todas las notas discordantes, supliendo todas las omisiones y elevando el todo hasta el límite de la capacidad humana. El individuo cuyos actos son todos ellos de esta clase es nuestro ideal de individuo moral.

De igual modo que el artista tiene un ideal del cuerpo humano perfectamente proporcionado, del mismo modo que el intelectual tiene un ideal de la mente humana perfectamente inteligente - y siendo humanas estas cosas no están más allá de la posibilidad de realización - así tenemos todos nosotros un ideal del ser humano cuya vida es perfecta. En la medida en que un individuo se acerca a dicho ideal, tiene valor moral y es bueno. Y en la medida en que admite en su vida aquello que degrada dicho ideal, le falta valor moral y es malo.

La noción del bien tal como aquí se expresa es la del bien intrínseco o perfecto en cuanto opuesto al bien instrumental o perfectivo. El ideal es bueno, no en cuanto conducente a alguna otra cosa, no como medio útil para otra cosa, sino en sí mismo. Posee valor porque tiene lo que debe tener para ser él mismo, en la expresión más cabal de sí mismo. Esto es el bien en el sentido más alto, porque aquello que es bueno para otro en última instancia supone algo para lo cual otros son buenos y esto último ha de ser bueno en sí mismo.

 II.- TEORÍAS DE LO BUENO O CRITERIOS ESTIMATIVOS  El problema de la valoración moral plantea una cuestión decisiva para la Ética: ¿ Qué es lo bueno?, ¿puede establecerse un concepto objetivamente válido del valor bondad?... Pero al aclarar en qué consiste lo bueno, la Ética tendrá que explicar en qué consiste lo malo o el vicio moral. Así pues, el valor de lo bueno implica o remite a su contrario, el disvalor de lo malo.

¿Qué es lo bueno ? Esta pregunta nos conduce a una serie de tentativas, de soluciones encaminadas a establecer una concepción de lo bueno. Podemos llamarlas Teorías de lo bueno o criterios estimativos. El conjunto de esas teorías constituyen en realidad la historia misma de la Ética, a la cual dedicaremos una lección más adelante.

    1. HEDONISMO: sostiene que el sumo bien, que lo bueno, consiste en EL PLACER. En la corriente hedonista puede citarse a EPICURO (341-279 a.C). Epicuro enseña que el placer y el dolor son las dos afecciones que se encuentran en todo animal: una, favorable, la otra, contraria; a través de ellas se juzga lo que se debe elegir y lo que se debe rechazar. Según el hedonismo, es moralmente buena aquella conducta que tiene por fin el placer o, por lo menos, la negación de dolor. El placer está inherente en la naturaleza del hombre. Es propio de la naturaleza humana el tender al logro del placer y evitar todo aquello que causa sufrimiento , ya sea físico o espiritual. Epicuro no se refiere al placer sensual, más bien se refiere a placeres moderados, propios de la naturaleza racional del hombre. Se dice que Epicuro inculcaba a sus discípulos el amor a la naturaleza y a las cosas bellas, enseñando que es necesario llevar una vida amable y sencilla. Epicuro considera que muchos placeres son efímeros y acarrean dolor. En efecto, algunos placeres van acompañados de dolor; éstos hay que evitarlos. Otros representantes del hedonismo son Aristipo y, en el siglo XIX Jeremías Bentham.
    2. EUDEMONISMO: sostiene que lo bueno se cifra en LA FELICIDAD (eudemonia); el hombre persigue de una manera innata y espontánea la felicidad; la felicidad es lo eternamente apetecible en sí mismo.
- Representantes: Sócrates, Platón y Aristóteles. c) UTILITARISMO: sostiene que lo bueno consiste en lo útil. Declara que lo moralmente bueno radica en una legítima aspiración hacia el bienestar. 1) Cuando se busca el bienestar individual en detrimento de la sociedad (individualismo o egoísmo ético)

2) Cuando se busca el bienestar de los otros en detrimento de la utilidad individual (altruismo)

3) Cuando se trata de conciliar el bienestar individual con el bienestar social (por ejemplo, la doctrina de J.S.Mill)

- El utilitarismo declara que lo bueno es la utilidad. La acción buena es la que procura felicidad y satisfacción a la sociedad. La utilidad responde a una necesidad o tendencia natural; dicha tendencia inclina al hombre a promover la felicidad de sus semejantes.

    1. FORMALISMO o ETICA FORMAL: El concepto de lo bueno debe residir en una ley moral a priori (independiente de la razón) universalmente válida y necesaria. El fundamento de la obligación no debe buscarse en la naturaleza del hombre (como hace el empirismo) o en las circunstancias del universo en que el hombre está puesto, sino a priori, exclusivamente en conceptos de la razón pura. La Ética debe descansar enteramente sobre una base pura o a priori (Ética de las intenciones).
- Obrar con arreglo a la buena voluntad equivale a actuar conforme al deber y por el deber mismo; a hacer el bien, no por mera inclinación, sino por respeto al deber. En este sentido, por ejemplo, se debe procurar la felicidad, pero no por inclinación (como piensan los eudemonistas) sino por deber; sólo entonces tiene la conducta un verdadero valor moral. e) VITALISMO: considera la vida como el principio fundamental del cosmos. Es la doctrina que toma la existencia humana como objeto central de la filosofía. El vitalismo entraña una diversidad de corrientes, pero todas coinciden en afirmar que lo bueno radica en la vida y en todo aquello que la impulse y desarrolle. Por ejemplo Nietzsche (1844-1900), al enfrentarse a la moral tradicional de su tiempo, propone una "transmutación de valores". Las virtudes más elevadas son ahora las que exaltan la vida y la voluntad de dominio; es virtud toda pasión que diga sí al mundo (de ahí su vitalismo): la fortaleza, la alegría y la salud, el amor sexual, la enemistad y la guerra, la veneración, las bellas actitudes, las buenas maneras, la voluntad fuerte, la disciplina de la intelectualidad superior, la voluntad de dominio, el reconocimiento de la tierra y de la vida, todo lo que es rico y quiere dar, quiere gratificar a la vida, donarla, eternizarla y divinizarla. Para Nietzsche la meta del esfuerzo humano no es la elevación de todos sino la cultura de los mejores y más fuertes (moral del superhombre). El fin del matrimonio es la superación de la especie, sino la creación del superhombre. El superhombre está más allá del bien y del mal (más allá de la moral común y corriente), lo bueno para él es todo lo que aumenta el sentimiento de potencia, la voluntad de potencia, el amor al peligro, la energía, la inteligencia y el orgullo.

f) PERFECCIONISMO: Considera que el fin ético de la vida es la LA PERFECCIÓN MORAL. Representante: SANTO TOMAS DE AQUINO: según él los actos humanos tienen su fuente en la voluntad y el objeto de la voluntad es el bien. Pero el bien perfecto y sumo no debe buscarse en ninguna cosa creada, tangible o contingente, sino solamente en Dios, considerado como el Bien supremo e infinito. Así, la felicidad perfecta del hombre consiste en la visión de Dios. Lo bueno para Santo Tomás de Aquino está ligado, pues, a un fin trascendente.

 CUESTIONARIO DE REPASO

1.- EXPLICA LA DEFINICIÓN DE ARISTÓTELES: "EL BIEN ES AQUELLO QUE TODAS LAS COSAS PERSIGUEN"

 2.- ¿QUÉ SIGNIFICA "VISIÓN TELEOLÓGICA DE LA REALIDAD" ?

 3.- EXPLICA EL PRINCIPIO DE FINALIDAD O TELEOLOGÍA.

 4.- ¿ CÓMO PUEDE UN ACTO DEJAR DE SER BUENO, CÓMO PUEDE LA CONDUCTA HUMANA EQUIVOCARSE?

 5.- DISTINGUE ENTRE BIEN EN SI MISMO, BIEN UTIL, BIEN PLACENTERO

y BIEN APROPIADO

 6.- INDICA EL CARÁCTER OBLIGATORIO DEL BIEN MORAL

 7.-¿ EN QUE SE DISTINGUE LA SANCIÓN MORAL DE OTRO TIPO DE SANCIONES ?

 8.- DISTINGUE ENTRE ETICA TELEOLÓGICA Y ETICA DEONTOLÓGICA

 9.- ¿ QUE SE ENTIENDE POR VALORES SUBJETIVOS?

 10.- DISTINGUE ENTRE EL VALOR DE UNA MAQUINA, DE UN ALIMENTO, DE UNA PROPOSICIÓN Y DE UNA OBRA DE ARTE

 11.-¿ COMO PODEMOS DEFINIR EL VALOR EN GENERAL ?

 12.- INDICA Y EXPLICA LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL VALOR

 13.- ¿ QUE SE ENTIENDE POR VALORACIÓN MORAL ?

 14.- DESCRIBE EL CARÁCTER HISTÓRICO DE LA VALORACIÓN

 15.-¿ CUANDO ES BUENO UN ACTO HUMANO ?

 16.- ¿ COMO PODEMOS DEFINIR EL VALOR MORAL ?

 17.- ¿COMO PODEMOS OBTENER EL SISTEMA DE VALORES DE UNA PERSONA ?

 18.- ¿ COMO SE MIDE LA IMPORTANCIA DE LOS VALORES ?

 19.- ¿ COMO PODEMOS CLASIFICAR LOS VALORES ?

 20.-¿ CUALES SON LOS PRINCIPALES VALORES HUMANOS INFRAMORALES?

 21.- ¿ POR QUÉ LOS VALORES MORALES SE COLOCAN MÁS ARRIBA EN LA JERARQUÍA DE VALORES QUE LOS VALORES HUMANOS?

 22.- INDICA LA JERARQUÍA DE VALORES PROPUESTA POR MAX WEBER

 23.- ¿ POR QUÉ SUELEN PERSONAS CONCORDAR ACERCA DE LOS HECHOS Y DISENTIR SOBRE SU SIGNIFICADO?

 24.- INDICA LAS PRINCIPALES CARACTERÍSTICAS DE LOS VALORES MORALES

 25.- ¿POR QUE SUELE LLAMARSE BUENO A UN INDIVIDUO ?

 26.- ¿ QUE SIGNIFICA EL IDEAL MORAL ?

 27.- INDICA LAS PRINCIPALES "TEORÍAS DE LO BUENO" O CRITERIOS ESTIMATIVOS DE LO BUENO

 28.- ¿ EN QUE CONSISTE LO BUENO SEGÚN EL HEDONISMO ?

 29.- ¿ A QUE PLACERES SE REFIERE EPICURO ?

 30.- ¿ EN QUE SE BASA LO BUENO, SEGÚN EL EUDEMONISMO?

 31.- ¿CUALES SON LOS PRINCIPALES REPRESENTANTES DEL EUDEMONISMO ?

 32.- ¿ EN QUE CONSISTE LO BUENO, SEGÚN EL UTILITARISMO ?

 33.- DISTINGUE ENTRE INDIVIDUALISMO, ALTRUISMO Y LA TEORÍA DE J.S.MILL

 34.- ¿ QUE ES LO BUENO SEGÚN EL FORMALISMO O ETICA FORMAL ?

 35.- ¿ DONDE ENCONTRAMOS LO BUENO SEGÚN EL VITALISMO ?

 36.- ¿ CUAL ES EL FIN ETICO DE LA VIDA SEGÚN SANTO TOMAS DE AQUINO ?