EL ABOGADO Y LA LÓGICA

1.- LA LÓGICA DEL JUICIO

        La lógica es la parte de la filosofía que se ocupa de describir y analizar las formas de los pensamientos. En nuestro curso de FILOSOFÍA DEL DERECHO nos interesa saber CÓMO PIENSAN, CÓMO RAZONAN LOS ABOGADOS. Existen innumerables problemas jurídicos a los que el abogado se debe enfrentar. La solución de los problemas jurídicos tiene dos aspectos: el teórico y el práctico. ¿Cómo puede un abogado aprender a resolver los problemas jurídicos? ¡Resolviéndolos! Pero para lograrlo tiene que conformar su trabajo a los cánones del pensamiento jurídico eficaz.

Supongamos que una persona desea aprender a jugar futbol. El principiante puede comprar el equipo que juzgue adecuado, trasladarse a una cancha y empezar a jugar. Empieza sin ninguna técnica, tiene un mínimo de teoría de futbol. Sabe que debe pegarle de cierta manera al balón si quiere hacerlo llegar a un lugar determinado. Sus compañeros de equipo y el entrenador lo bombardearán con consejos basados en sus propias teorías (buenas o malas). Es posible que tenga una disposición “natural” para darle bien a la pelota y que su capacidad para comprender los problemas inherentes al juego sea tal que llegue a desarrollar, prácticamente sin ayuda, la aptitud para sobresalir en el futbol.

En el extremo opuesto se encuentra el hombre que quiere aprender primero la teoría. Lee libros y consulta a un “profesional” para adquirir los principios del futbol. Quien sigue este procedimiento supone tácitamente que se han establecido preceptos útiles para aprender a jugar el futbol. Pero la teoría puede consistir  en palabras que no llegan a traducirse en acciones. Mientras la teoría sea letra muerta – frases aprendidas de memoria – no resultará útil, si el propósito del teorizante es jugar, y no discutir, un buen juego. El buen jugador de futbol utiliza los principios como ideas únicamente cuando algo va mal con su juego y siente la necesidad de autocrítica.

Aprender primero la teoría puede ser un trabajo inútil; iniciarse con la práctica puede ser nocivo. Para evitar ese dilema, lo mejor es escoger el justo medio:  el principiante debe empezar con la teoría y con la práctica al mismo tiempo. El estudiante de derecho empieza a familiarizarse con los temas legales sin un estudio simultáneo de la técnica del razonamiento legal. No se le da una enseñanza general sobre la naturaleza de la solución de los problemas jurídicos; se le dan a resolver problemas particulares en la esperanza de que la práctica supervisada al desentrañar problemas complicados específicos madurará en el futuro en una capacidad generalizada para practicar en general la abogacía. El estudiante toma clases sobre daños indemnizables, sobre contratos, sobre pruebas y materias similares. Estudia casos particulares y doctrinas específicas en un plan de estudios fraccionado, ninguna parte del cual está dedicada a la consideración del razonamiento jurídico como tal. Naturalmente, la educación jurídica abunda en abstracciones; pero la teoría es la teoría del derecho y no la teoría del pensamiento jurídico. A pesar de todo, el estudiante puede llegar a aprender algo más que las características específicas de una materia particular. Cuando un alumno inteligente estudia con un buen profesor, es probable que aprenda algo del enfoque general de los problemas jurídicos del profesor, puesto que las ideas más amplias de éste se ven reflejadas en la forma de tratar los temas especiales. En el mejor de los casos, la enseñanza jurídica ha creado una combinación de los dos métodos. La teoría general del pensamiento jurídico se inyecta en el tratamiento de los problemas específicos. Pero la teoría sobre la forma de resolver los problemas legales pertenece a todos los cursos. Puesto que está en todas partes, el peligro es que no llegue a estar en ninguna o que esté, al menos, en forma insuficientemente definida para que pueda desarrollarse, absorberse y emplearse.

En estas lecciones sobre lógica jurídica pretendemos proporcionar una base para los hábitos de trabajo del abogado y, quizás, una base para una crítica capaz de indicar la naturaleza de los errores  cuando el razonamiento jurídico se extravíe.

Como todo razonamiento guiado por un propósito, el razonamiento jurídico está encaminado a solucionar problemas. Los clientes y los tribunales plantean preguntas. El abogado tiene que encontrar respuestas. Los abogados son seres humanos, y las normas generales de su pensamiento están determinadas por las limitaciones humanas. Nos será más fácil captar los atributos especiales del razonamiento jurídico si comprendemos la forma de resolver los problemas. Por consiguiente, nuestro primer interés recaerá en la historia natural de la solución de un problema.

Para la solución de problemas jurídicos, el estudiante, lo mismo que el profesionista del derecho, puede acudir a tres métodos:

a)      La autoridad,

b)      La intuición y

c)      El razonamiento.

 

a)                             LA AUTORIDAD: Por confianza en un testimonio de autoridad quiere decirse la aceptación de la solución de nuestros problemas dada por un tercero. Naturalmente, no es posible un razonamiento en el plano civilizado sin cierta aceptación de las opiniones autorizadas. El mundo es demasiado grande para que un hombre pueda aprender todo por sí solo; y el ámbito del trabajo jurídico es una infinidad dentro de lo infinito. Muchas personas dicen que nunca debe aceptarse ciegamente una opinión autorizada; que cuando adoptamos la solución de otro a nuestro problema debemos asegurarnos de una de estas dos cosas: o de que la conclusión a que ha llegado la autoridad reconocida es correcta, para lo cual examinaremos sus datos y reconstruiremos su razonamiento;  o de que la autoridad en cuestión ha tenido una oportunidad para examinar los hechos y llegar a una conclusión, mejor de la que nosotros podemos esperar tener; pero este buen consejo no describe la forma en que los hombres, incluso hombres cuidadosos, actúan. Muchas (si no la mayor parte) de nuestras creencias las tomamos prestadas de otros; una gran parte de nuestro conocimiento lo hemos adquirido mediante la aceptación ciega de las conclusiones alcanzadas por otros. Las creencias, correctas y erróneas, nos han sido inculcadas por las instituciones educativas y sociales; y en muchos casos ya ni nos acordamos de su procedencia. En nuestro complicado mundo, no nos es posible evitar el empleo de algunas creencias preelaboradas. Pero el conocimiento aceptado ha demostrado muchas veces ser falso e inadecuado; y sabemos que debemos ser sensatamente escépticos. Pero no hay reglas que nos indiquen cómo y cuándo nuestro escepticismo ha de entrar en acción. Los hombres no están hechos de manera que desconfíen de toda opinión autorizada; y, aunque así fuera, tampoco llegarían a nada al ser totalmente escépticos. Sabemos que es arriesgado desechar todos los conocimientos que no hemos adquirido por nosotros mismos. Sin embargo, sólo podrán descubrirse los errores y las inadecuaciones que existen en las obras de los doctos mediante el ejercicio de las facultades de crítica. Es recomendable que sometamos a un juicio crítico la opinión autorizada de que nos valemos para solucionar nuestro problema. Cuando resolvemos un problema, debemos examinar en forma crítica la autoridad reconocida que tiene una influencia directa e importante en nuestras soluciones. Pero si llevamos demasiado lejos nuestro escepticismo, nuestros problemas se extenderán tan rápidamente que nos encontraremos contemplando la naturaleza del universo, y nuestro objetivo original de resolver un problema inmediato se convertirá en una divagación metafísica. Nuestro razonamiento  eficaz cuando se trata de resolver un problema está orientado por el propio problema y por el propósito de resolverlo, y la orientación de nuestro problema determina, hasta cierto punto, la necesidad práctica de mostrarnos escépticos acerca de la autoridad reconocida.

b)                             LA INTUICIÓN: ¿Es posible y conveniente resolver los problemas por intuición? Cuando decimos intuición,  nos  referimos a  una de estas 4 cosas:

(1)      = INSTINTO, HÁBITO: Todos tenemos convicciones, hábitos y costumbres. El abogado puede adquirir la costumbre de no saltar de inmediato a conclusiones, de analizar meticulosamente los nuevos problemas o de sopesar con cuidado las ideas que se le ocurren mientras soluciona el problema.  Obviamente, el acto de pensar siempre va acompañado del empleo de muchos hábitos, buenos y malos. La intuición, cuando se emplea como hábito, no nos resuelve los problemas. Los hábitos útiles ayudan a solucionar los problemas; son acompañantes del trabajo y del razonamiento eficaces, pero no llegan a la altura de este último.

(2)      = “CORAZONADA”,”INSPIRACIÓN”: En algunas ocasiones, parece que se llega espontáneamente a las soluciones correctas, con poca base para una consideración racional de la forma en que se han producido. En este sentido, la intuición es el razonamiento reflexivo abreviado y no sometido a crítica. Es una interrupción del acto de pensar antes de que el pensador haya completado ese proceso.

(3)      = LA RÁPIDA REFLEXIÓN DE UN EXPERTO: Sus soluciones pueden ser tan rápidas que lleguen a parecer espontáneas Esta clase de intuición se diferencia de la anterior en que el que la usa puede volver sobre sus pasos y reconstruir su razonamiento cuando hace falta una explicación.

(4)      = RECONOCIMIENTO REPENTINOP DE UNA SOLUCIÓN: En algunas ocasiones luchamos durante largo tiempo con un problema sin  que nos parezca llegar a ninguna parte. De repente, la solución se presenta a nuestros ojos como un relámpago (se nos “prende el foco”) Este reconocimiento repentino o percepción a fondo de la respuesta correcta puede producirse después que se han abandonado muchos puntos de partida falsos, durante los cuales la solución ha empezado a esbozarse, pero sin que nos percatemos de ello.

c) EL RAZONAMIENTO es una forma de aprender. Pensamos cuando tropezamos con algo nuevo que requiere una acción o decisión oportunas, y cuando nuestra experiencia anterior no es adecuada para determinar esta acción o decisión. Una situación para la cual la naturaleza nos ha dotado de las reacciones adecuadas, no ofrece ningún problema. Cuando tocamos algo caliente, instintivamente retiramos la mano. Cuando las circunstancias son las habituales, hacemos la cosa acostumbrada. Pero cuando nos enfrentamos a un nuevo estado de cosas, entonces pensamos; entonces, guiados por nuestro deseo de encontrar una solución, recurrimos a nuestro caudal disponible de ideas y a nuestra capacidad a fin de reducir la nueva situación a formas que podamos reconocer y manejar. El método experimental, o de prueba y error,  desempeña cierta parte en todo conocimiento. Un abogado aceptable tiene que tener un historial de hacer lo correcto a la primera vez: no puede permitirse el lujo de cometer errores constantemente, si quiere ser aceptado. Si el abogado quiere triunfar, la parte de su vida dedicada al ejercicio de la ley debe incluir una gran dosis de pensamiento reflexivo. Cuando un abogado actúa, cuando redacta un contrato listo para la firma o cuando defiende una causa ante un tribunal, tiene que haber descubierto sus problemas y medido las consecuencias de sus soluciones. El razonamiento cuidadoso es un freno contra la aceptación apresurada de ideas erróneas; pero el sentarnos a meditar cuidadosamente no nos evitará concebir ideas que parecen adecuadas cuando se conciben, pero que no sirven a la hora de aplicarlas. La solución correcta sólo se sabrá cuando se someta a prueba y dé resultado. Nuestros tribunales pueden ser muy cuidadosos para llegar a fallos satisfactorios; pero, puesto que prácticamente no se ha efectuado ningún estudio sobre los efectos de estos fallos fuera de los tribunales, las sentencias que aparentemente son aceptables pueden convertirse en un medio de perpetuar el error más que en el de resolver los problemas sociales.

En toda esta lección hemos reconocido implícitamente que nuestra capacidad para reflexionar depende en gran parte de nuestra capacidad para emplear el lenguaje. Reducimos la experiencia a símbolos que convierten los acontecimientos escuetos y singulares en hechos con un significado. Las palabras cumplen la útil función de agrupar las similitudes y separar las diferencias. Pero el lenguaje, que en algunas oportunidades resulta útil, puede convertirse, en otras, en un estorbo. Las palabras pueden albergar diferencias importantes cuando lo que tratan es de describir las similitudes; las palabras pueden separar similitudes importantes cuando lo que se proponen es describir diferencias. Pero, gracias a nuestra capacidad para emplear los símbolos podemos almacenar ideas y experiencias que no podríamos retener si nuestra memoria sólo conservara las imágenes singulares. Al mismo tiempo, dado que el lenguaje es siempre abstracto, y que la abstracción siempre va acompañada de cierta pérdida de la riqueza de la experiencia, el lenguaje es una fuente de olvido tanto como de recuerdo. Sin embargo, nuestros problemas no son siempre totalmente nuevos, y nuestros conocimientos, conservados en gran medida gracias al empleo de las palabras, pueden utilizarse reflexivamente como un freno contra algunos de los peligros de la acción impulsiva.

 

Y es aquí donde debe intervenir la lógica, pues la lógica actual se limita, en la formulación de sus cuestiones, a la lógica del lenguaje. Trata de cuestiones que se refieren al uso de los signos del lenguaje. Se ocupa de las posibilidades de crear formas de expresión lingüística por medio de signos lingüísticos, sin entrar a analizar el significado de estas expresiones. Trata además de la relación entre estas expresiones y los objetos por ellas designados. La lógica del lenguaje, en sentido amplio se ocupa, además, de las relaciones entre los objetos designados, los signos que los objetos designan, y los individuos que se sirven de este idioma.

Una visión completa de la lógica jurídica debe abarcar tres campos:

1)      la lógica del juicio jurídico,

2)      la lógica del concepto jurídico y

3)      la lógica del raciocinio jurídico.

En la lógica del juicio jurídico hay que analizar el juicio y las proposiciones, determinar la esencia y estructura del juicio  en general y de la norma de derecho en particular. En cuanto a la norma jurídica, la lógica discute sobre:

a)      la pretensión de verdad y la pretensión de validez,

b)      La norma del derecho desde el punto de vista de la cualidad,

c)      La norma de Derecho desde el punto de vista de la cantidad

d)      La norma de Derecho desde el punto de vista de la relación

e)      La norma de Derecho desde el punto de vista de la modalidad.

En este breve curso de FILOSOFÍA DEL DERECHO no podemos pretender estudiar siquiera sea de paso todos esos temas. A manera de ejemplo y como algo fundamental en la lógica del juicio jurídico, veamos brevemente el tema de “La norma de Derecho desde el punto de vista de la cantidad”: desde ese punto de vista, los juicios pueden ser universales o particulares. Son universales aquellos en que el predicado afirma o niega relativamente a todos los objetos comprendidos dentro de la clase asignada  por el concepto-sujeto. Por ejemplo: “Todos los abogados son corruptos”. Cuando el juicio universal es negativo, ninguno de los objetos de una clase es miembro de la que corresponde al concepto predicado ,por ejemplo “ningún  abogado es corrupto”

Cuando el predicado no es referido a la totalidad, sino sólo a una parte de los objetos designados por el concepto-sujeto, el juicio es particular. Por ejemplo: “algunos abogados son corruptos”, “algunos abogados no son corruptos”.

 

Una de las fuentes más fecundas de confusiones intelectuales es la fácil suposición de que dos proposiciones cualesquiera que no son equivalentes son mutuamente excluyentes. Así los hombres han discutido acerca de la relación entre la mente y el cuerpo, la herencia y el medio, el egoísmo y el altruismo, el arte y la naturaleza, etc., a menudo sin comprender que, si bien las alternativas no son equivalentes, ello no significa que se excluyan una a la otra. Es conveniente observar que dos cosas que guardan entre sí la relación de parte a todo no son idénticas, pero tampoco contrarias. Por ejemplo "todos los estudiantes de derecho son muy aplicados" no es igual que "todos los estudiantes del ITESO son muy aplicados", pero, indudablemente, no son incompatibles.

Por otra parte, es claro que dos proposiciones pueden ser incompatibles entre sí, aunque, de hecho, ninguna de ellas sea verdadera. Cuestión elemental que parece haber sido pasada por alto en algunas de las grandes controversias de la historia del pensamiento humano. Las enconadas disputas ente idealistas y realistas, revolucionarios y conservadores, evolucionistas y fundamentalistas, teístas y deístas, capitalistas y socialistas, etc., se vieron estimuladas no sólo por la suposición de que los respectivos puntos de vista eran mutuamente excluyentes, sino también por la creencia en que, demostrando que una de las partes estaba en el error, se demostraba que la otra tenía razón. Hoy se admite que estas famosas oposiciones no agotan todas las posibilidades: tal es la ironía de la historia.

 

DEFINICIÓN: dos proposiciones son opuestas cuando tienen el mismo sujeto y el mismo predicado, pero difieren en cantidad, en calidad, o en las dos cosas a la vez.

 

POR EJEMPLO:    A. Todos los abogados son corruptos
                                E. Ningún abogado es corrupto
                                I. Algunos abogados son corruptos
                               O. Algunos abogados no son corruptos

 

-         De esas cuatro proposiciones no hay dos que sean independientes, ni dos que sean equivalentes.

Veamos otras relaciones:

1)     A y O: son contradictorias: (no pueden ser las dos verdaderas ni las dos falsas)

 

2)      E y I : son contradictorias: (no pueden ser las dos verdaderas ni las dos falsas)

3)      A y E: son contrarias (Si una de ellas es verdadera podemos inferir que la otra es falsa y si  una es falsa, la otra queda indeterminada)

 

4)     A es principal, I es subalterna

 

5)     E s principal, O es subalterna


- La verdad de la segunda puede ser inferida de la verdad de la de la primera, pero si la  primera es falsa nada se infiere acerca del valor de verdad de la segunda.

 

-         En cambio, de la falsedad de I, podemos inferir la falsedad de A, pero de la verdad de I no podemos inferir el valor de verdad de A.
- Lo mismo sucede con O y E.

 

-          La verdad de I es compatible con la verdad de O, pero la verdad de una no puede inferirse de la verdad de la otra.

 

-         En cambio, si una de ellas es falsa, la otra debe ser verdadera.

-         Las proposiciones I y O son subcontrarias.

 

De esa manera podemos considerar el cuadro tradicional de oposición:

 


 
 

 

 

 

A es:

E es

I es

O es

Si A es verdadera 

 

falsa

verdadera 

falsa

Si A es falsa

 

indeterminada

indeterminada 

verdadera

Si E es verdadera

falsa

 

falsa

verdadera

Si E es falsa

indeterminada

 

verdadera

indeterminada

Si I es verdadera

indeterminada

falsa

 

indeterminada

Si I es falsa

falsa

verdadera

 

verdadera

Si O es verdadera

falsa

indeterminada

indeterminada

 

Si O es falsa

verdadera

falsa

verdadera

 

 

LOS JUICIOS JURÍDICOS DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA CANTIDAD.

En lo que a la cantidad respecta, las normas del derecho se dividen en genéricas e individualizadas. Llámanse genéricas las que obligan o facultan a todos los comprendidos  dentro de la clase designada por el concepto sujeto de la disposición normativa; se llaman individualizadas las que obligan o facultan a miembros individualmente determinados de aquella clase. Los juicios jurídicos,  como los juicios enunciativos en general, se clasifican, desde el punto de vista de su calidad y cantidad, en universales positivos(A), universales negativos (E), particulares positivos (i) y particulares negativos(o)

La norma:”los obreros están obligados a ejecutar su trabajo con la intensidad, cuidado y esmero apropiados, en la forma, tiempo y lugar convenidos” (Ley Federal del Trabajo, art. 113, frac. II) es una norma genérica y, por lo tanto, un juicio universal, en cuanto impone deberes a todos los comprendidos dentro de la clase designada por el concepto-sujeto de su disposición (los obreros).

La norma “Queda prohibido, en todos los centros de trabajo, el establecimiento de expendios de bebidas embriagantes” (Ley Federal el Trabajo, art. 12) es un juicio universal negativo.

A diferencia de las normas genéricas, que obligan o facultan a todos los comprendidos dentro de la clase designada por el concepto-sujeto de la disposición normativa, las individualizadas imponen deberes o conceden derechos a uno o varios miembros, individualmente determinados, de esa misma clase.

Cuando un juez condena a un sujeto  a sufrir una pena de dos años de cárcel, por la comisión de un acto fraudulento, el fallo condenatorio es también una norma, mas no de índole abstracta El fallo constituye un acto de aplicación de ciertas disposiciones genéricas.  Las resoluciones dictadas por el órgano competente, de acuerdo con una serie de normas abstractas, no sólo tienen el carácter de actos aplicadores, sino que aparecen, al mismo tiempo, como normas individualizadas, condicionantes de otros actos jurídicos. Pero  recordemos que la decisión judicial tiene u  carácter constitutivo y no sólo declarativo: la decisión judicial continúa el proceso de creación jurídica de la esfera de lo general y abstracto en la de lo individual y concreto.

Supongamos que en un laudo de una Junta de Conciliación y Arbitraje se condena a un patrono a pagar a quienes dependían económicamente de un trabajador, cierta suma de dinero, como indemnización por la muerte del obrero, ocurrida a consecuencia de un accidente de trabajo. En el caso del ejemplo, la norma que concede a los  reclamantes el derecho al pago de la indemnización sólo puede aplicarse cuando, comprobado el condicionante y establecido el monto de la indemnización, los actores demuestran que dependían económicamente del trabajador muerto. La dependencia económica es, en este caso, el hecho de  designación que permite individualizar a los pretensores. Tal hehco determina la pertenencia de éstos a la clase designada por el concepto-sujeto de la disposición normativa (“dependientes económicos”) y hace posible, en lo que toca a las consecuencias de derecho, que se realice el acto imputativo  de la facultad invocada por los actores.

En cuanto a los preceptos del derecho, hay que tener en cuenta la diferencia que los separa de alos juicios enunciativos. Mientras los juicios enunciativos se refieren a lo que es, y sólo pueden ser verdaderos o no verdaderos, los jurídicos se refieren a lo que debe o puede ser jurídicamente  y los atributos que les convienen no son lo de verdad o falsedad, sino los de validez o invalidez. Tratándose de juicios jurídicos contradictorios, por ejemplo, habrá que declarar que no pueden ambos ser válidos, ni carecer de validez los dos. Por ejemplo, la sentencia que negase a una persona el derecho de profesar su creencia religiosa y practicar, en su domicilio o en los templos, los actos, devociones y ceremonias del culto respectivo, sería contradictoria del artículo 24 de la Constitución Federal. Es posible, sin embargo, que tanto el universal positivo como el negativo sean inválidos, por ejemplo: “Todos los mexicanos tienen el derecho de voto” y “Ningún mexicano tiene el derecho de voto”, son juicios contrarios y ambos carecen de validez.

En el campo jurídico, las normas individualizadas no se refieren a algunos miembros de la clase que corresponde al concepto-sujeto de la disposición de la norma genérica en que se fundan, sino, en todo caso, a uno o varios de esos miembros, individualmente determinados. Es decir, en el campo jurídico no hay preceptos que digan, por ejemplo, “Algunos  compradores deben pagar el precio de la cosa” o “Algunos mexicanos carecen del derecho de sufragio”.

Los juicios “Algunos mexicanos tienen el derecho devoto” y “Algunos mexicanos no tienen el derecho de voto” no pueden, pues, ser considerados como normas. Trátase, en realidad, de juicios enunciativos, cuya verdad deriva delos preceptos que en nuestro país estatuyen en qué casos los nacionales poseen aquel derecho. El conocimiento de tales preceptos es lo que nos permite formular los dos juicios verdaderos.

 

CUESTIONARIO DE REPASO Y EJERCICIOS:

 

1.- Después de haber leído toda esta lección, cómo respondes a la pregunta ¿Para que le puede servir a un abogado el dominio de la lógica?

 

2.-  En la formación del abogado como profesionista ¿qué lugar ocupa la teoría y qué lugar la práctica?

 

3.- ¿Cómo nos puede ayudar LA OPINIÓN AUTORIZADA para resolver un problema?

 

4.- Explica con ejemplos en qué casos puede un abogado utilizar su intuición para resolver u problema jurídico.

 

5.- ¿En qué casos es necesario que el abogado utilice el razonamiento? ¿Podrías citar casos en que el reflexionar resulte contraproducente para la solución de un problema jurídico?

 

6.- ¿Cuál es el objeto de estudio de la lógica?

 

7.-  Señala  un ejemplo concreto de  los tipos de  proposiciones    ( A, E, I, O) y  analiza y comprueba paso a paso el cuadro de las relaciones (Si A es Verdadera, E es etc., etc.).

 

8.- Indica una proposición que sea contradictoria de las siguientes afirmaciones:

(1)   Ningún abogado puede ejercer sin título profesional.

(2)    En todo juicio se presume la inocencia del acusado hasta que no se demuestre lo contrario..

(3)   Todo acusado tiene derecho a un abogado defensor

 

9.-  Indica una proposición que sea contraria de las siguientes:

(Recuerda, las proposiciones contrarias no pueden ser ambas verdaderas, de modo que si una de ellas lo es, podemos inferir la falsedad de la otra; pero si una de ellas es falsa, el valor de verdad de la otra queda indeterminado)

(1)   Juan Pérez asesinó a Pedro López .

(2)   El Lic. Burgoa es el más famoso de los abogados mexicanos.

(3)   El Lic. Efraín González Luna Morfín  es el único catedrático de Derecho que ha sido candidato a presidente de la república mexicana.

 

10.- Indica una proposición que sea subcontraria de las siguientes:

(Recuerda dos proposiciones subcontrarias no pueden ser ambas falsas, pero pueden ser ambas verdaderas)

(1)   En la Constitución mexicana hay  una ley  que contiene  errores.

(2)   En el derecho mexicano no existe la pena de muerte.

(3)   En algunos estados de la república mexicana está permitido el aborto

 

BIBLIOGRAFÍA

 

García Maynez, Eduardo

Lógica del juicio jurídico

Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1955, 198 págs.

 

García Maynez, Eduardo

Lógica del raciocinio jurídico

Ed. Fontamara, México, 1997, 180 págs. 2ª. Ed.

 

Morrison, Clarence

Cómo razonan los abogados

           Editorial Limusa , México, 1998, 180 págs.

 

Schmill, Ulises

Lógica y derecho

Ed. Fontamara, México, 1997, 164 págs., 2ª. Edic.

 

Schreiber, Rupert

Lógica del Derecho

Ed. Fontamara, México, 1995, 132 pa´gs. 3ª. Edic.